BIENVENIDOS A TOPACE 2000 | |||||||||||||||||
| Tratar� un tema com�n: El aborto | |||||||||||||||||
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... Lo he dicho frecuentemente y estoy segura de ello, que el destructor m�s grande de paz en el mundo actual es el aborto, si una madre puede matar a su propio hijo, �qu� es lo que puede detenernos a t� y a m� de matar el uno al otro? El �nico que tiene el derecho de tomar la vida, es Aqu�l que la ha creado, nadie m�s tiene ese derecho: no la madre, no el padre, no el m�dico, no la agencia, no la conferencia, ni el gobierno... Dios ha creado un mundo suficientemente grande para todas las vidas que El desee que nazcan. Es s�lo en nuestros corazones, que no son suficientemente grandes para quererlos y aceptarlos... (Intervenci�n de la Madre Teresa de Calcuta en la Conferencia de El Cairo, Egipto, 8 de Septiembre de 1994). INTRODUCCION La palabra aborto deriva del idioma lat�n y significa literalmente "no nacido". Con este t�rmino se indica el hecho de un ser que no logra nacer vivo, porque por una u otra causa muere en el �tero de su madre. Esta muerte prematura puede ocurrir por alguna enfermedad de la madre o del hijo que ella est� gestando, o por alg�n percance, como una ca�da, un golpe, una intoxicaci�n, entre otros, por lo que se trata de un aborto espont�neo o natural. Pero hay situaciones muy distintas, en las cuales alguien toma a plena conciencia, la decisi�n de interrumpir el proceso de desarrollo de la vida, y la mata. Este acto es el aborto provocado o inducido. Es este tipo de aborto objeto de una permanente y a la vez creciente preocupaci�n mundial, debido a la gran cantidad de factores que conlleva, tanto en el car�cter de determinantes o como modificadores de sus m�ltiples defectos o consecuencias. Los abortos constituyen un problema de salud por la p�rdida de vida que implican, por el impacto que tienen en la mortalidad materna, los problemas de esterilidad y de alteraci�n de los embarazos siguientes y en el peso asistencial que representan en los servicios obst�tricos. Se estima que el n�mero de abortos provocados se ha incrementado en el mundo entre 40 y 60 millones por a�os. Estas cifras inquietan ya que denotan una lenta y progresiva desmoralizaci�n de la mentalidad y de las costumbres en la sociedad, pues la gran crisis de estos �ltimos decenios, a comenzado por ablandar las resistencias psicol�gicas y morales en busca de libertad, de autonom�a, de autodeterminaci�n. Esta mentalidad permisiva, propia de nuestros tiempos, se orienta hacia la aceptaci�n y justificaci�n del aborto; para ello se atribuye un sin n�mero de razones que, en la mayor�a de los casos buscan solamente opacar o reprimir una serie de sentimientos negativos que por fuerza moral asedian a la mujer que accede al aborto. EL ABORTO ESPONTANEO Se calcula que el 25 % de todos los embarazos humanos finalizan en aborto espont�neo, y tres cuartas partes de los abortos suceden en los tres primeros meses de embarazo. Algunas mujeres tienen cierta predisposici�n a tener abortos, y con cada aborto sucesivo disminuyen las posibilidades que el embarazo llegue a t�rmino. Las causas del aborto espont�neo no se conocen con exactitud. En la mitad de los casos, hay alteraci�n del desarrollo del embri�n o del tejido placentario, que puede ser consecuencia de trastorno de las propias c�lulas germinales o de una alteraci�n de la implantaci�n del �vulo en desarrollo. Tambi�n puede ser consecuencia de alteraciones en el entorno materno, Se sabe que algunas carencias vitam�nicas graves pueden ser causa de aborto en animales de experimentaci�n. Algunas mujeres que han tenido abortos repetidos padecen alteraciones hormonales. Otros abortos espont�neos pueden ser causa de situaciones maternas anormales, como enfermedades infecciosas agudas, enfermedades sist�micas como la nefritis, diabetes o traumatismos graves. Las malformaciones y los tumores uterinos tambi�n pueden ser la causa; la ansiedad extrema y otras alteraciones ps�quicas pueden contribuir a la expulsi�n prematura del feto. El s�ntoma m�s com�n de una amenaza de aborto es el sangramiento vaginal acompa�ado o no de dolor intermitente. Sin embargo, una cuarta parte de las gestantes tienen peque�as p�rdidas de sangre, durante las fases precoces del embarazo, de �stas el 50 % llevan el embarazo a t�rmino. El tratamiento para una situaci�n de riesgo de aborto consiste en llevar reposo en cama. En mujeres con varios abortos puede ser necesario el reposo en cama durante todo el embarazo. El tratamiento con vitaminas y hormonas tambi�n puede ser eficaz. En ocasiones debe corregirse quir�rgicamente las anomal�as uterinas si son causa de aborto de repetici�n. En un aborto espont�neo, el contenido del �tero puede ser expulsado del todo o en parte. Sin embargo, en ocasiones, el embri�n muerto puede permanecer en el interior del �tero durante semanas o meses, es el llamado aborto diferido. La mayor parte de los m�dicos, recomienda la excisi�n quir�rgica de todo el resto embrionario o placentario para eliminar las posibilidades de infecci�n o irritaci�n de la mucosa uterina. COMO SE PRESENTA EL ABORTO Las formas de aparici�n del aborto son distintas seg�n la fase de interrupci�n del proceso de gestaci�n en que se d�. Los primeros s�ntomas que se aprecian suelen ser p�rdida de sangre por la vagina, que en este caso se proceden del �tero. Se trata del inicio del proceso, al que puede seguir el aborto o, por el contrario, continuar el embarazo sin m�s problema. Pero si se acompa�a de dolor intermitente, puede tratarse ya de un aborto en curso, en el que se produce una dilataci�n del cuello del �tero y la expulsi�n de su contenido. Si el proceso de expulsi�n ha terminado se habla aborto consumado, que a su vez puede ser completo o incompleto, seg�n se haya expulsado todo el contenido o no. Puede ocurrir que el embarazo quede detenido en su evoluci�n pero no se produzca la expulsi�n del contenido, a este se le denomina aborto diferido. CUANDO SE PRODUCE UN ABORTO Seg�n el momento del embarazo en que se produzca el aborto se habla de aborto precoz del primer trimestre, que puede tener lugar antes de finalizar esta �poca. El aborto del segundo trimestre, o tard�o, se produce por alteraciones en la resistencia del cuello uterino (incompetencia cervica) por infecciones o patolog�as especificas del embarazo. Sus riesgos son mucho mayores que los del aborto del primer trimestre. Existe, adem�s, el llamado aborto seco, que es una complicaci�n del aborto que aparece a causa de una contaminaci�n bacteriana y la consiguiente infecci�n ascendente intrauterina; puede presentarse los s�ntomas de una infecci�n general, se caracteriza por fiebre, generalmente superior a 38� C, dolor abdominal, hemorragia a veces discreta y alteraci�n importante del estado general. Si no se procede con un tratamiento adecuado puede desembocar en cuadro de shock s�ptico una de las complicaciones m�s graves, que puede provocar la muerte de la mujer. Si el embarazo est� ya en el segundo trimestre de gestaci�n y se produce el aborto, �ste puede ocurrir en uno o dos tiempos. En estos casos es frecuente la retenci�n placentaria, que puede obligar a su extracci�n digital o mediante legrado. Si se produce un aborto diferido (retenido), hay que proceder a la inducci�n previa con una sustancia llamada prostaglandina, que reblandece y dilata el cuello uterino y consiguen un nivel de contracciones uterinas suficientes para la expulsi�n, la mayor�a de las veces en bloque del contenido uterino. Los riesgos del aborto del segundo trimestre son mucho mayores que los del trimestre anterior. El m�s importante es la rotura uterina que puede producirse con las prostaglandinas o al intentar dilatar el cuello uterino. La perforaci�n es el otro posible riesgo, como lo son la infecci�n y, principalmente, la hemorragia, que puede adquirir niveles importantes y de dif�cil soluci�n. Cuando se produce una amenaza de aborto, se ha comprobado que la mejor terapia consiste en guardar reposo absoluto en la cama, y cuanto m�s pronto se inicie, m�s posibilidades tiene de �xito. EL ABORTO INDUCIDO El aborto inducido es tan antiguo como la humanidad misma. La interrupci�n de un embarazo no deseado ha sido practicada desde siempre. Las t�cnicas de aborto est�n explicadas en los textos m�s antiguos: se hallan descritas en China hace 4.600 a�os, y en papiros Egipcios, como los de Ebers. La doctrina de la iglesia cat�lica prohibe de forma terminante el aborto inducido, puesto que considera que, desde el momento mismo desde su concepci�n, el feto es un ser vivo con alma. Otros credos religiosos, como el Budismo y el Islamismo, mantienen as� mismo una posici�n contraria respecto a este tema. T�cnicas Cl�nicas: En el primer trimestre de la gestaci�n, el procedimiento estar� con relaci�n a las semanas de embarazo. Cuando el tiempo de gestaci�n sea inferior a las 6 semanas, pueden utilizarse las t�cnicas de la llamada regulaci�n menstrual o de la antiprogesterona. La regulaci�n menstrual consiste en la miniaspiraci�n del endometrio, en los primeros d�as del retraso menstrual ( entre las 4 y las 6 semanas de gestaci�n). Ello es f�cil en las mult�paras, pero en las nul�paras puede ser dif�cil atravesar el canal cervical, pudiendo haber alguna complicaci�n, ya que antes de las 7 semanas de gestaci�n, la dilataci�n del canal cervical es muy dificultosa. Por otra parte, un porcentaje relativamente alto de mujeres contin�an con el embarazo despu�s de haberse sometido a �ste procedimiento. Otra t�cnica en �sta �poca de gestaci�n, es el uso de antiprogesterona, una sustancia que antagoniza con la progesterona, hormona que es imprescindible para la evoluci�n del embarazo. Para su mejor eficacia debe usarse combinada con prostaglandina, y solo es �til hasta las 8 semanas del embarazo. Desde las 7 a las 12 semanas, la t�cnica a utilizar es la dilataci�n y legrado por aspiraci�n. Despu�s de las 12 semanas debe usarse la t�cnica de dilataci�n y extracci�n fetal y placentaria. En el segundo trimestre, o sea de las 18 a las 24 semanas, el m�todo m�s recomendable actualmente es el uso de prostaglandina, que se puede administrar en inyecci�n venosa o en forma de gel depositado en el c�rvix o en el fondo de la vagina. La eficacia es variable, ya que hay un peque�o porcentaje de casos que fracasan y otros que tardan m�s de 24-48 horas en expulsar el contenido ovular completo. Otra t�cnica utilizada para la interrupci�n del embarazo en el segundo trimestre es la administraci�n intraamni�tica de ciertas sustancias, como la prostaglandina, la urea o una soluci�n salina hipert�nica. METODOS EMPLEADOS EN LAS TENTATIVAS DE ABORTO De los numerosos m�todos empleados para inducir el aborto, algunos ejercen escaso o ning�n efecto sobre el embarazo o la paciente, otros son eficaces abortivos, y hay una tercera clase que son muy peligrosos para la embarazada. El m�todo empleado no suele proporcionar una indicaci�n de los antecedentes del que provoca el aborto. El m�dico abortador, por ejemplo suele practicar un legrado, mientras que el " no profesional " o la autoabortadora es m�s probable que recurran a un cuerpo extra�o, como un cat�ter, una ducha o, incluso, un medicamento oral relativamente inocuo. Sin duda alguna, el no profesional o la autoabortadora no siempre est�n seguros de que existe un embarazo, ni est�n tampoco seguros del per�odo exacto de gestaci�n. Puesto que ciertos m�todos empleados presentan complicaciones peculiares, es conveniente revisarlos todos. Cuerpos extra�os: La introducci�n de cuerpos extra�os ha sido empleada con mayor frecuencia que cualquier otro m�todo, seguido de las instalaciones intrauterinas y de las duchas. Los objetos extra�os pueden ser autointroducidos , introducidos por una amiga o un pariente , o introducidos por un abortador. La patogenia del aborto inducido por un cuerpo extra�o implica probablemente una ruptura de las membranas fetales, la estimulaci�n de las contracciones uterinas y quiz�s incluso, la disrupci�n placentaria. Entre los riegos importantes se incluyen la infecci�n y la perforaci�n. La infecci�n plantea un problema particular ya que, por lo general, existen escasos conocimientos acerca de la asepsia o se presta escasa atenci�n a ella, a menudo, el cuerpo extra�o permanece in situ durante importantes per�odos de tiempo. De hecho, es frecuente que los aborteros administren antibi�ticos profilaxis contra la infecci�n. El �tero resulta m�s a menudo perforado cuando el objeto es r�gido, pudiendo tambi�n producirse perforaciones en los f�rnix vaginales, si no se encuentra el orificio cervical. La lesi�n de las estructuras adyacente, como el intestino o la vejiga, no es un hecho raro, pudiendo producirse f�stulas. Un cat�ter uretral de goma blanda o un cat�ter de fibra m�s r�gido, son los cuerpos extra�os empleados con mayor frecuencia. Estos cat�teres resultan f�ciles de adquirir en las farmacias sin prescripci�n m�dica. A veces se emplea un estilete mec�nico para procurar mayor rigidez y facilitar la introducci�n a trav�s del cervix. El estilete suele estar constituido por un gancho de alambre. Aunque puede ayudar en la introducci�n del cat�ter, tambi�n aumenta las frecuencias de las perforaciones del fondo uterino y de las laceraciones de los fornix vaginales posterior y lateral. Los cat�teres suelen introducirse sin esterilizaci�n previa, instruyendo a la paciente a que espere el comienzo de la hemorragia y luego acuda al hospital para recibir tratamiento. Ocasionalmente, la paciente se presenta por s� sola en la sala de urgencia del hospital con el cat�ter in situ. Tales cat�teres no deben ser extra�dos hasta haber efectuado un adecuado estudio radiol�gico con el fin de localizar su extremidad. Una t�cnica m�s refinada, pero al mismo tiempo sencilla, para valorar la posici�n del cat�ter implica la instalaci�n a trav�s de el medio acuoso radio opaco, como el Hypaque o el Renograffin. Se han empleado otros cuerpos extra�os, tales como sondas met�licas, varillas de cortinas, alambres, varillas de paraguas, destornilladores, bastones de madera y agujas de hacer calceta, de pl�stico o de madera. Existe informaci�n de otros objetos raros, tales como palillos chinos y pinceles. El olmo resbaladizo, una forma de corteza de �rbol deshidratada, y la laminaria, un alga marina desecada, son m�todos caseros populares desde hace mucho tiempo, debido a que se hinchan cuando se exponen a la humedad de la vagina y el cervix, provocando la dilataci�n de este �ltimo. Duchas: Muchas mujeres intentan inducir el aborto mediante el empleo de duchas de alta presi�n, con una soluci�n que contiene una gran variedad de sustancias. El boquerel se coloca, a veces, directamente en el orificio cervical. Si la presi�n es suficientemente grande y el boquerel se ajusta inadecuadamente, la soluci�n puede introducirse en la cavidad peritonial, produciendo una peritonitis qu�mica o bacteriana. Han sido empleadas con este fin, gran variedad de soluciones, pero quiz�s la m�s frecuente, as� como tambi�n las m�s letales, son las soluciones jabonosas. Adem�s de producir una peritonitis qu�mica cuando s� intravasa en los vasos uterinos, las soluciones pueden producir hem�lisis, nefrosis, hemoglobinuria e insuficiencia renal. Debe sospecharse una intravasaci�n de jab�n siempre que el aborto vaya acompa�ado de ictericia y de insuficiencia renal. El tratamiento en tales abortos consiste, o bien en la dilataci�n y legrado, o bien en la histerectom�a, siendo esta �ltima, a menudo necesaria a causa de la extensa necrosis endometrial y miometrial. Es imprescindible un detenido examen de la funci�n renal. La trementina, otra soluci�n abortiva, produce tambi�n, a veces, peritonitis qu�mica y neumon�a tras la intravasaci�n. Entre otras soluciones empleadas incluiremos el aceite de pino, el lyzol, el per�xido de hidrogeno y el agua. Permanganato Pot�sico: El permanganato pot�sico merece consideraci�n especial, ya que el desconocimiento de su uso y complicaciones puede resultar desastroso para el cl�nico. Adem�s, este m�todo ha alcanzado una popularidad muy amplia, pero inmerecida, como abortivo. La paciente o el encargado de provocar el aborto, intente colocar la tableta de permanganato pot�sico directamente en el orificio cervical. Muy a menudo, el cervix pasa desapercibido y se coloca la tableta en el fornix vaginal. Tanto en un caso como en otro, si este agente no se disuelve, produce graves quemaduras y escaras qu�micas a causa de su efecto c�ustico. Tras la introducci�n de estas tabletas, la paciente suele presentar una hemorragia vaginal intensa. El examinador inexperto puede observar en la zona quemada una tableta parcialmente intacta, adherida a ella e intentar eliminar dicha tableta. Este enfoque terap�utico suele originar una profusa hemorragia. Lo ideal, cuando hay que enfrentarse con esta situaci�n, es disolver la tableta lavando la vagina con grandes cantidades de agua o suero salino. La hemorragia debe ser controlada mediante compresas, ya que la sutura de este tejido necr�tico resulta dif�cil. En raras ocasiones, la tableta puede erosionar hasta el peritoneo del fondo del Saco de Douglas o llegar hasta base de la vejiga, pudiendo incluso ser necesaria una laparatom�a para controlar la hemorragia. Al igual que en tantos m�todos empleados para intentar provocar el aborto, el �ndice de �xito es bajo, y a menudo las pacientes ni siquiera est�n embarazadas. Insuflaci�n de aire: Existen informaciones sobre la instalaci�n de aire en el interior de la vagina y del �tero, mediante varios medios, entre los que se incluyen bombas, jeringas, extremos de duchas, e incluso, por contacto oral - genital, con la producci�n de embolias gaseosas fatales. Al parecer esta modalidad supone un riesgo mucho mayor para la mujer embarazada que para la no embarazada. Agente Orales: Considerado como un grupo, los agentes orales son probablemente los menos eficaces entre los abortivos corrientemente usados. Los preparados de cornezuelo de centeno pueden obtenerse en la farmacia, o a trav�s de enfermeras o m�dicos, e ingerirse en un intento de provocar el aborto. El empleo de cornezuelo de centeno no suele dar resultados positivos, a menos que las cantidades ingeridas se acerquen a los niveles t�xicos. Las dosis terap�uticas ordinarias ejercen escaso o ning�n efecto sobre el �tero del principio del embarazo. Sin embargo, si el embarazo est� m�s avanzado, al intentar provocar el aborto, la administraci�n de grandes dosis puede provocar una ruptura uterina. La quinina, la estricnina, el whisky, la trementina, el f�sforo y el aceite de castor, junto con el romero, la nuez moscada, el aloe, el clavo de olor, el tomillo, el azafr�n y el sasafr�s, se han empleado en mayor o menor grado como abortivos. Todos ellos tienen en com�n su falta de efectividad, a menos que se tomen en dosis peligrosas para la vida de la mujer. La cant�rida, que afortunadamente no est� al alcance del p�blico, y ciertas sales inorg�nicas, tales como las de ars�nico, cobre, mercurio, f�sforo y plomo, han sido empleadas tambi�n. Los metales pesados, por supuesto, pueden producir una insuficiencia hepatorrenal. El extracto de hipofisis, o su forma m�s purificada, la oxitocina, comporta esencialmente los mismos riesgos que el cornezuelo de centeno, es decir, la ruptura uterina. Es ineficaz por v�a oral y a las dosis habitualmente empleadas. Como se requiere su inyecci�n, los provocadores de aborto no emplean con frecuencia estos agentes. Entre las m�s potentes drogas empleadas, los antagonistas del �cido f�lico (por ejemplo, ametopterina) han sido acompa�ados de resultados desastrosos. La iniciaci�n de su empleo fue probablemente estimulada por informaciones m�dicas que describ�an un intento de emplear estos agentes en el aborto terap�utico. Desgraciadamente, la depresi�n de la m�dula �sea y la anemia apl�stica son posibilidades que no pueden olvidarse. En otros casos no se consigui� el aborto del feto, llegando �ste a t�rmino, con importantes anomal�as cong�nitas. Si se sospecha el empleo de tales toxinas, es norma de prudencia apartar en el refrigerador una muestra de orina y de sangre para posibles estudios toxicol�gicos en el caso de que surja esta necesidad. Abordajes indirectos: Son muchas las informaciones pintorescas que se han propagado acerca de los m�todos indirectos para provocar el aborto. Los ba�os de asiento con agua caliente, los coitos frecuentes, el ejercicio violento, como la h�pica y la gimnasia, incluso los golpes directos sobre el abdomen se han considerados como m�todos eficaces, pero, por lo general, todos ellos producen fatiga o lesiones corporales, pero nunca el aborto. Si tras estas maniobras se produjese el aborto, �ste podr�a considerarse como mera coincidencia. La estimulaci�n el�ctrica, en un esfuerzo de producir contracciones uterinas, ha provocado un caso de electrocuci�n. Inyecci�n intraamni�tica: La inyecci�n intraamni�tica de suero salino o suero glucosado hipert�nico se ha hecho popular para el aborto terap�utico y para la terminaci�n del embarazo con muerte fetal intraut�rina. Estas t�cnicas est�n aplic�ndose en el aborto ilegal, proporcionando a los aborteros la facilidad de manipular embarazos m�s avanzados, as� como los precoces. Aunque el material suele instalarse transabdominalmente, puede ser instalado transvaginalmente a trav�s del fornix vaginal anterior, no dejando evidencia alguna de la inyecci�n. Pueden producirse ciertas complicaciones, incluso cuando las soluciones hipert�nicas son empleadas bajo condiciones �ptimas, con fines terap�uticos. La complicaci�n m�s temible es la infecci�n por clostridias, que puede producirse cuando se ha empleado glucosa, debido a que esta puede proporcionar un excelente medio de cultivo para los organismos anaerobios. Las varias informaciones existentes en la literatura sobre estos tipos de complicaciones parece ser que no hac�an referencias a abortos ilegales. Creemos que podr�n verse algunos casos, en especial, cuando se efect�an inyecciones transvaginales, en que las clostridias ser�n introducidas desde la vagina hasta el amnios. La instalaci�n de suero salino puede producir hipernatremia, con la consiguiente insuficiencia card�aca. En resumen, los m�todos aplicados en el aborto criminal son, a menudo, ineficaces y, frecuentemente, peligrosos. Ciertos m�todos presentan complicaciones particulares. La confianza en ciertos m�todos no espec�ficos ha nacido en gran parte al producirse abortos coincidentes. El diagn�stico y tratamiento de las pacientes con abortos s�pticos requiere un detallado conocimiento de los diversos m�todos. Desgraciadamente, los detalles de los m�todos empleados son desconocidos, en muchos casos, por el profesional de salud. EL LEGRADO UTERINO Debe hacerse con instrumental y en condiciones de asepsia adecuada, y practicarlo personal calificado. En los abortos producidos durante el primer trimestre de gestaci�n, actualmente se usan dos procedimientos: el legrado instrumental y el legrado por aspiraci�n. El legrado instrumental se lleva a cabo, previa dilataci�n cervical del cuello del �tero, mediante las cl�sicas cucharillas que tienen un borde cortante pero cuyo extremo es romo. Introducidas en el �tero por v�a vaginal, se practica el legrado. El legrado por aspiraci�n, a veces conocido como m�todo de Karman, se introduce en el �tero unas c�nulas que se arrastran y posteriormente se aspira el contenido uterino. El procedimiento puede llevarse a cabo con anestesia general o local. Los riesgos del legrado son: la infecci�n, la perforaci�n y el legrado incompleto. En condiciones de asepcia adecuada, que son las �nicas bajo las cuales deben realizarse un aborto, no deber�a presentarse en ning�n caso la infecci�n. A partir del segundo trimestre los abortos son m�s peligrosos pues el tama�o del feto no permite usar el m�todo de la aspiraci�n, el m�s sencillo de llevar a cabo. Por otra parte, la mayor�a de las veces se trata de extraer los restos de un aborto espont�neo. En estos casos se utiliza el legrado con cucharilla o la extracci�n de los restos de un aborto incompleto, por medio de un legrado digital, el menos traum�tico para el �tero. PATOLOGIA DEL ABORTO SEPTICO Un aborto s�ptico es aquel que ha resultado complicado por una infecci�n localizada o general. Aunque la infecci�n puede ser secundaria a una ruptura prematura espont�nea de las membranas, la mayor�a de los abortos s�pticos resultan de intentos para interrumpir el embarazo. Las lesiones locales del aborto s�ptico afectan la vagina, cervix, contenido ut�rino, �tero, anexos, tejidos de sost�n p�lvicos, peritoneo, venas p�lvicas y �rganos p�lvicos circundantes. Las lesiones diseminadas incluyen los efectos generales de la s�pticemia y el shock s�ptico, con sus manifestaciones renales y fen�menos de coagulaci�n intravascular asociados. Otras manifestaciones difusas son producidas por la embolizaci�n o por los efectos de una variedad de venenos y drogas empleados con la intenci�n de inducir el aborto. Patolog�a de las lesiones locales � Contenido uterino � Utero � Anexos � Tejido de sost�n p�lvico � Peritoneo � Venas p�lvicas � Infecciones anaer�bicas Patolog�a de las lesiones diseminadas � Septisemia � Infecciones anaer�bicas � Shock s�ptico y endot�xico � Necrosis tubular aguda del ri��n � Necrosis cortical del ri��n � Coagulaci�n intravascular � Otros �rganos afectados por el shock � Congesti�n y edema pulmonar grave � Degeneraciones graves del miocardio e higado � Alteraciones de las suprarrenales Embolias � Embolias por sangre coagulada � Embolias gaseosa � Embolias de grasa y de otras varias sustancias � Embolia por l�quidos amni�ticos CONSECUENCIAS PSICOLOGICAS DEL ABORTO Las secuelas que deja una interrupci�n voluntaria del embarazo son distintas seg�n el tiempo transcurrido desde la intervenci�n. Tomando en conjunto los datos de distintos estudios, puede afirmarse que, en los d�as o semanas inmediatas, aparecen sentimientos de culpa y autorreproche en un 40 % de las mujeres. Un 3 % mantiene esta situaci�n emocional hasta 18 meses despu�s de la intervenci�n. En un 12 % de los casos se diagn�stica una depresi�n, con la salvedad de que la mitad de este grupo depresivo ya hab�a sufrido depresiones previas al aborto. A largo plazo, un 14 % de mujeres siguen presentando s�ntomas de tristeza y sentimientos de culpa. A todo ello hay que sumar aquellas manifestaciones m�s difusas que recuerdan las del estr�s. Ciertas situaciones y circunstancias personales presuponen un riesgo mayor de secuelas psicol�gicas en la mujer que pasa por una interrupci�n voluntaria del embarazo. De entrada, cuanto m�s tarde se tome la decisi�n de abortar, lo que implica m�s meses de embarazo y los cambios que ello supone, independientemente de la causa que lleva a tomar tal decisi�n, mayor es la posibilidad de que se presenten trastornos emocionales. Un bajo nivel de auto estima previo, o una excesiva dependencia hacia los dem�s son as� mismo p�simos antecedentes. El aborto practicado por indicaci�n psiqui�trica o psicosocial ocasiona bastantes problemas, ya que se inscribe en el marco de una situaci�n generalmente dif�cil de por s�: pero tambi�n los abortos practicados por indicaci�n m�dica, acarrean consecuencias. Si la mujer recibe un soporte afectivo escaso por parte de las personas que la rodean o si se ha sentido presionada hacia el aborto, sentir� con mayor intensidad las secuelas negativas producidas por la interrupci�n del embarazo. PREVENCION El aborto inducido puede ser dr�sticamente reducido si se toman las siguientes medidas. 1. Educaci�n sexual desde las primeras etapas de la vida (padres, Profesores, orientadores, profesionales de salud y otros). 2. Desarrollar la maduraci�n de la conciencia de la paternidad responsable. 3. Desarrollar la planificaci�n familiar haciendo accesible y disponibles los diferentes m�todos anticonceptivos (MAC.) 4. Acompa�ar la entrega de MAC. Con un s�lido contenido educativo sobre sus mecanismos de acci�n y la forma de usarlos. 5. Centrar los esfuerzos en los grupos de mayor riesgo de recurrir al aborto. 6. Educaci�n sobre los riesgos y complicaciones del aborto inducido. 7. Desarrollar una capacidad de comprensi�n hacia la mujer que se pr�ctica un aborto, por ser ella una v�ctima de nuestra incapacidad para proporcionarle todas las medidas y estrategias anteriormente se�aladas. RECOMENDACIONES DE LA O. M. S. 1.- El inicio del embarazo despu�s de los 18 a�os. 2.- Intervalo entre dos gestaciones de un m�nimo de dos a tres a�os. 3.- No sobrepasar por pareja el total de cuatro partos. 4.- Evitar los embarazos despu�s de los 35 a�os. 5.- Utilizar m�todos de contracepci�n definitivos despu�s de haber tenido la familia deseada. �QUE FUE LO QUE SE DESTRUYO? Para comprender y valorar la magnitud de este problema, es fundamental conocer algunos elementos del proceso de gestaci�n de la vida humano. Desarrollo Intrauterino Primera semana: Se inicia la vida humana con la fecundaci�n del �vulo por el espermio, al nivel de las trompas de falopio. Al t�rmino de la primera semana, el huevo fecundado se encuentra anidado en las paredes del �tero. Segunda semana: Comienza el proceso de organog�nesis (formaci�n de los diferentes �rganos y sistemas) El embri�n se nutre de nutre con la sangre de su madre, puesto que se ha iniciado el proceso de migraci�n del trofoblasto (formaci�n y desarrollo de la placenta). Tercera semana: Empiezan a tener forma los ojos, la columna vertebral, el cerebro, los pulmones y el est�mago. El coraz�n rudimentario comi PRAXIS5 I'm 29 years old, | ||||||||||||||||
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